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Guarda y Custodia Compartida

El Código Civil de Cataluña (CCCat) regula el cuidado de los hijos, la responsabilidad parental, con ocasión de la separación o divorcio. Una de las novedades que presenta dicha regulación, destacada en su propio preámbulo, es que se rechaza como criterio general y hasta hace poco habitual en la práctica, que en supuestos de crisis matrimoniales se acuerde que la guarda y custodia de los hijos se atribuya a uno de los progenitores, correspondiéndole al otro el ya superado y mal llamado régimen de visitas.

Así, el legislador catalán apuesta claramente por la guarda y custodia que se ha venido denominando compartida. Como se indica en el preámbulo de la norma, la coparentalidad y el mantenimiento de la responsabilidad parental compartida respalda el interés del menor a conservar una relación estable con sus dos progenitores y favorece que ambos progenitores se involucren en los aspectos educativos, afectivos y económicos en igualdad de condiciones.

El artículo 233-8 del CCCat señala que la nulidad del matrimonio, el divorcio o la separación no alteran las responsabilidades de los progenitores respecto de los hijos y que, por tanto, estas responsabilidades mantienen su carácter compartido y, en la medida que sea posible, deber ejercerse conjuntamente.

 La doctrina que ha elaborado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha precisado que el régimen de guarda compartida se construye a partir de una rotación de períodos de convivencia de los progenitores con los hijos de modo que se produce una asunción de deberes y responsabilidades cotidianas que no pueden ser asumidas en un régimen de “visitas”. Es decir, el elemento esencial para que pueda hablarse de custodia compartida es la convivencia entre los progenitores custodios y los menores, sin que ello suponga un reparto equitativo y absolutamente paritario de estancias con cada uno de los progenitores.

Para valorar el régimen más adecuado, junto a la propuesta o propuestas del plan de parentalidad elaboradas por los progenitores, el artículo 233-11 CCCat enumera hasta siete criterios o circunstancias que deben ser ponderadas conjuntamente, tales como la vinculación afectiva entre los hijos y cada uno de los progenitores, el tiempo de dedicación a la atención de los hijos, la aptitud y actitud de cada progenitor para garantizar el bienestar de los hijos y colaborar con el otro progenitor, la opinión expresada de los hijos, los acuerdos previos a la crisis matrimonial adoptados por los progenitores, la situación de los domicilios, y los horarios y actividades de los progenitores.