Monthly Archives: octubre 2016

Incapacidad para otorgar testamento

El testamento puede definirse como un acto de disposición de bienes para después de la muerte, un acto personalísimo y unilateral mediante el cual el testador planifica su sucesión instituyendo quién o quienes serán sus herederos, ordenando legados u otras disposiciones para después de la muerte (nombramiento de albaceas, reconocimiento de hijos no matrimoniales, constitución de derechos de usufructo, uso y habitación, nombramiento de organismo tutelar, etcétera.

Los menores de 14 años y las personas que han sido declaradas judicialmente incapaces carecen de capacidad para otorgar testamento (salvo que la propia Sentencia de incapacitación diga lo contrario). En situaciones como las anteriores es habitual encontrarnos con familias que tienen hijos incapacitados judicialmente o menores de 14 años y pretenden disponer de los bienes de éstos para después de la muerte.

Si bien el testamento es un acto unilateral que deriva de la voluntad exclusiva del testador, y por lo tanto un acto personalísimo, el Código Civil de Cataluña mantiene dos instituciones que permiten a terceras personas otorgar testamento en interés de los incapaces para testar. Estas instituciones son las denominadas sustitución pupilar y sustitución ejemplar.

A través de la sustitución pupilar se facultad a los titulares de la patria potestad para que en nombre e interés del hijo menor de 14 años dispongan por causa de muerte del patrimonio del hijo. Supone, en definitiva, una sustitución en la facultad de testar, puesto que los padres sustituyen al hijo menor de 14 años al otorgar testamento para el supuesto de que fallezca antes de cumplir los 14 años. Existe un solo testamento, toda vez que los padres sólo pueden sustituir al hijo en el mismo testamento que el padre o la madre. Esta sustitución pupilar se extingue cuando el hijo ha cumplido la edad de 14 años.

La sustitución ejemplar comporta también la sustitución en la facultad de testar que tienen los progenitores y otros ascendientes (abuelos y ulteriores ascendientes) en interés de su hijo/nieto declarado judicialmente incapaz. Como en la sustitución pupilar, existe un solo testamento, en el cual el padre, la madre o el ascendiente dispone para el caso de muerte de su propio patrimonio y del patrimonio de su hijo/nieto incapaz. La sustitución ejemplar se extingue cuando desaparece el estado de incapacidad.

 

 


  • Indemnizaciones por Accidente de Tráfico

    El 1 de enero de 2016 entró en vigor la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación. Con ella se actualiza el sistema vigente desde 1995, y tiene como objetivo establecer un justo resarcimiento de los perjuicios sufridos por las víctimas y sus familiares como consecuencia de un siniestro de tráfico.

    Son numerosas las novedades que presenta la Ley. Se identifican nuevos perjudicados y nuevos conceptos resarcitorios que no están recogidos en el Baremo de 1995. Se dotan de sustantividad propia las indemnizaciones por daño patrimonial (daño emergente y lucro cesante), y se pone al día, mediante su aumento, el conjunto de indemnizaciones, destacando en particular las que corresponden a los casos de fallecimiento y de grandes lesionados.

    Uno de los aspectos más importantes de la reforma es el tratamiento de los daños patrimoniales, regulando con detalle las partidas resarcitorias en concepto de gastos y racionalizando el cálculo del lucro cesante.

    En caso de muerte, la nueva regulación aumenta la protección de las víctimas, elevando hasta en un 50 % de media la cuantía de la indemnización en caso de fallecimiento, y reconociendo por primera vez como beneficiarios de la indemnización en caso de fallecimiento a los allegados de la víctima, entendiendo por tales aquellas personas que hayan convivido con la víctima durante un mínimo de cinco años y fueran especialmente cercanas en parentesco o afectividad.

    En los supuestos de secuelas se establece que son resarcibles los gastos previsibles de asistencia sanitaria, las prótesis y órtesis así como los gastos por reposiciones necesarias, el perjuicio patrimonial por incremento de costes de movilidad, que incluye el gasto de adecuación del vehículo y las ayudas técnicas o de apoyo, para la adecuación de vivienda.

    Finalmente, en relación con las lesiones temporales, se distingue entre gastos de asistencia sanitaria y otros gastos diversos resarcibles, como gastos de desplazamientos de la víctima o familiares.

    Para garantizar la rápida resolución de los conflictos y la suficiencia de las indemnizaciones ofrecidas por la campaña aseguradora, se impone al asegurador la obligación de observar una conducta diligente en la cuantificación del daño en la oferta motivada que debe presentar a los perjudicados y en la liquidación de indemnización y se abre la posibilidad de la mediación, en caso de desacuerdo, como vía alternativa a la acción judicial.