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Atribución del uso de la vivienda familiar en las crisis matrimoniales

Una de las consecuencias derivadas de un proceso matrimonial de separación o divorcio es la determinación y atribución del uso de la vivienda familiar. Viene regulado en el Código Civil de Cataluña, en los artículos 233-20 a 233-25, e introduce la temporalidad de la atribución del uso por razón de necesidad y otras novedades relevantes.

El Código Civil de Cataluña establece qué criterios deben seguirse por parte del Juzgador para determinar a quién se atribuye el uso de la vivienda familiar. Así, en primer lugar, son los propios cónyuges quienes pueden acordar la atribución de la vivienda.

Para el caso de que no exista acuerdo entre los cónyuges, o bien dicho acuerdo no sea aprobado por el Juzgado, de modo preferente se atribuirá la vivienda familiar a aquel de los cónyuges a quien corresponda la guarda y custodia de los hijos comunes y mientras ésta dure, si bien puede solicitarse la exclusión de la atribución del uso de la vivienda si el cónyuge que ostenta la guarda de los menores tiene medios suficientes para cubrir su necesidad de vivienda.

Por otro lado, el Código Civil regula determinados supuestos en que el Juzgado puede prescindir de la solución anterior y atribuir el uso de la vivienda familiar a aquel de los cónyuges que resulte más necesitado de protección. Así, por ejemplo, cuando los cónyuges no tengan hijos o éstos sean mayores de edad. También en supuestos en los que la guarda de los hijos sea compartida. Incluso aún existiendo hijos menores de edad cuya guarda se atribuye a uno de los cónyuges en exclusividad, se puede atribuir el uso de la vivienda al otro cónyuge si se considera que es el más necesitado de protección y el cónyuge que ostenta la guarda de los hijos menores tiene medios suficientes para cubrir la necesidad de vivienda.

En estos supuestos antes referidos, de atribución del uso de la vivienda por necesidad, la atribución siempre lo será con carácter temporal, susceptible de prórroga si se mantienen las circunstancias que la motivaron.

La atribución del uso de la vivienda familiar, cuando pertenece en todo o en parte al cónyuge no beneficiado, se configura como un criterio de ponderación en relación a la pensión de alimentos a favor de los hijos e incluso de la posible prestación compensatoria a favor del otro cónyuge.

Por último, el cónyuge beneficiario del derecho de uso de la vivienda deberá soportar los gastos ordinarios que se deriven de la conservación, mantenimiento y reparación de la vivienda, incluidos los gastos de comunidad y suministros, así como los tributos y tasas de devengo anual (IBI).