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La pensión de alimentos y los gastos de inicio escolar (material, uniformidad, matrículas y libros)

Cada año, por estas fechas, las familias con hijos deben afrontar los gastos de inicio escolar (material escolar, uniformidad, matrículas y libros). Una de las consultas que suelen hacernos nuestros clientes que están separados o divorciados es si el progenitor no custodio que viene obligado a pagar una pensión de alimentos debe abonar, además, la mitad de los gastos de inicio escolar. O, dicho de otro modo, si esos gastos deben entenderse como gastos ordinarios o gastos extraordinarios.

La solución a dicha cuestión no ha sido pacífica, existiendo Sentencias en las Audiencias Provinciales contradictorias. Así, algunas de ellas consideran que dichos gastos son ordinarios y, por lo tanto, están incluidos en la pensión de alimentos. Otras Sentencias venían diciendo que esos gastos que la familia debe acometer cada primero de curso relacionados con la matrícula, libros, material escolar, uniforme e incluso ropa de temporada deben tener la consideración de gastos extraordinarios y, en consecuencia, ser asumidos por ambos progenitores por mitad.

La Sentencia del Tribunal Supremo nº 579/2014, de 15 de octubre de 2014 resolvió esta cuestión debatida y consideró que los gastos causados al comienzo del curso escolar de cada año son gastos ordinarios en cuanto son gastos necesarios para la educación de los hijos, incluidos, por lo tanto, en el concepto legal de alimentos. Sin esos gastos los hijos no comenzarían cada año su educación e instrucción en los colegios. Y porque se producen cada año son, como los demás gastos propios de los alimentos (gastos de sustento, habitación, vestido, asistencia médica, educación e instrucción), periódicos (lo periódico no es solo lo mensual) y, por lo tanto, previsibles en el sí y aproximadamente en el cuánto.

La consecuencia es evidente. Estos gastos causados al comienzo del curso escolar deben ser tenidos en cuenta a la hora de fijar la pensión de alimentos puesto que no podrán reclamarse como gastos extraordinarios. En resumen, el progenitor no custodio no tiene la obligación de participar en el pago de dichos gastos (a menos que expresamente lo hayan pactado así).

¿Qué podemos considerar, entonces, como gastos extraordinarios? Todos aquellos que son imprevisibles, esto es, que no se sabe si se producirán ni cuándo lo harán y que, en consecuencia, no son periódicos.