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La liquidación del patrimonio común con ocasión del procedimiento de separación o divorcio

Los hechos de transcendencia económica y fiscal que pueden darse con ocasión de una separación o divorcio son diversos. Así, establecer una pensión o prestación económica a favor de un cónyuge y a cargo del otro; las cantidades que deben abonarse en concepto de pensión de alimentos a favor de los hijos y las adjudicaciones de bienes del matrimonio.

Una de las consecuencias que se derivan de todo procedimiento de separación o divorcio es la extinción del régimen económico matrimonial. Con la liquidación del régimen matrimonial se pretende repartir los bienes que los cónyuges hayan adquirido durante el matrimonio. Es lo que se suele llamar adjudicación de los bienes.

Resulta aconsejable proceder a la liquidación del patrimonio común con ocasión del procedimiento de separación y divorcio, ya que fiscalmente es más ventajoso. La adjudicación de los bienes por separación o divorcio, si se cumplen ciertos requisitos, está exenta de los siguientes impuestos: impuesto sobre la renta, plusvalía municipal e impuesto de transmisiones patrimoniales.

En primer lugar, por lo que hace referencia al impuesto sobre la renta, el artículo 33.2 LIRPF establece que no hay alteración de patrimonio (y por lo tanto no se tributa por IRPF) en la disolución del régimen de gananciales o de participación, así como en la extinción del régimen de separación de bienes si no hay ganancia patrimonial.

Lo mismo sucede respecto a la plusvalía municipal, estando no sujeta a dicho impuesto las adjudicaciones de bienes derivados de un procedimiento de nulidad, separación o divorcio matrimonial, sea cual sea el régimen económico matrimonial.

Por lo que hace referencia al impuesto de transmisiones patrimoniales, la Ley declara exentas las adjudicaciones que se verifiquen con ocasión de la extinción del régimen económico de gananciales, vía separación o divorcio. Algunas dudas surgen cuando el régimen económico matrimonial es el de separación de bienes, régimen habitual de Cataluña. Ahora bien, tratándose de bienes que estaban en proindiviso, no debería haber ninguna tributación por transmisiones patrimoniales, a menos de que pueda ponerse de manifiesto algún exceso de adjudicación, que cuando afecta a un bien indivisible o a la vivienda habitual, no tributaría.